DOPAMINA EN EL CICLO SEXUAL MASCULINO. Carla Martinez

DOPAMINA EN EL CICLO SEXUAL MASCULINO

Introducción:

Existen distintos tipos de amor, en donde están involucrados diversos neurotransmisores, al igual que estructuras neurales.

Por lo general, se comienza un enamoramiento con la etapa de deseo, la cual está mediada por concentraciones de andrógenos y estrógenos. Los hombres con altos niveles de testosterona en circulación tienden a desarrollar una mayor actividad sexual, por lo que la libido masculina tiene su punto más alto entre los veinte años y las mujeres sienten mayor deseo sexual en torno a los días de ovulación cuando los niveles de testosterona aumentan.

La etapa de amor romántico está mediada por la concentración elevada de dopamina, la cual produce euforia, aumento de energía, una gran concentración, así como una motivación inquebrantable y una conducta orientada hacia un objetivo de respuestas emocionales típicas de la etapa de amor romántico. La actividad de la norepinefrina está relacionada con una gran hiperactividad, insomnio, pérdida de apetito, temblor, taquicardia, ansiedad y miedo, las cuales son respuestas físicas típicas de esta etapa.

La serotonina es otra sustancia involucrada en la neurobiología del amor romántico. Se ha documentado que la etapa del amor romántico tiene un periodo cuya máxima duración es de tres años y en donde paulatinamente comienza a presentarse una regulación a la baja de receptores de dopamina, por lo cual disminuye la actividad de dicho neurotransmisor, motivo por el cual disminuye la atención dirigida hacia un objeto específico.

Al terminar la etapa de amor romántico, comienza a presentarse la etapa de apego, la cual es un tipo de amor apacible, de calma, paz, seguridad y unión, que se siente a menudo hacia una pareja duradera, mediada biológicamente por las concentraciones de vasopresina sérica y de oxitocina.

En el presente trabajo trataremos sobre la dopamina y su función en el ciclo sexual masculino.

DOPAMINA EN EL CICLO SEXUAL MASCULINO

La dopamina fue sintetizada artificialmente por primera vez en 1910 por George Barger y James Ewens en los Laboratorios Wellcome en Londres, Inglaterra. Fue llamada Dopamina porque es una monoamina, y su precursor sintético es la 3,4-dihidroxifenilalanina (L-Dopa).

La dopamina tiene muchas funciones en el cerebro, incluyendo papeles importantes en el comportamiento y la cognición, la actividad motora, la motivación y la recompensa, la regulación de la producción de leche, el sueño, el humor, la atención, y el aprendizaje.

La dopamina tiene variadas funciones según el punto de acción. Así, interviene sobre el Tracto Nigro Estríado encargado de controlar grupos musculares responsables de los movimientos complejos y de la postura, de tal manera que la disminución exagerada a este nivel es responsable de la E. de Parkinson; en el Hipotálamo influye en la regulación de la libración de la Prolactina y de la Hormona del Crecimiento; sobre la zona Mesolímbica y en Tracto TúberoInfundibular actúa favoreciendo factores cognitivos y emocionales, sobre la memoria y el humor. En cuanto a la Respuesta Sexual actúa sobre el Núcleo Paraventricular (NPV).

La dopamina aumenta la producción de NOs que a su turno aumenta la producción de dopamina; Hay 5 subtipos de receptores dopaminérgicos del D1 al D5; los D2 están relacionados con la respuesta sexual y disminuyen durante el envejecimiento y es el sitio donde actúa la Apomorfina; según Morales y cols. La administración sistémica de sustancias que actúan sobre los receptores de la dopamina como la Apomorfina, Qimpirole, Lisuride y Quinelorane facilitan la erección en ratas y conejos al actuar sobre receptores de dopamina El Haloperidol, en cambio, es un bloqueador central de la Do; este efecto central no puede ser bloqueado por el Domperidone que es un antagonista periférico de la Do de donde se deduce que el efecto proeréctil de la dopamina es central. Según Andersson y Chen y cols. las inyecciones intraventriculares de Apomorfina facilitan las erecciones lo que no acontece si se hacen en el Núcleo Estríado o en el Núcleo Acumbens. En un estudio sobre ratas anestesiadas se causó erección con la inyección de dopamina en el Núcleo NPV al tiempo que se encontró que la firmeza erectiva aumentaba al agregar el Deprenyl (o Selegiline) –un inhibidor de la Monoaminooxidasa B– que viene a ser un agonista dopaminérgico indirecto empleado en la E. de Parkinson

La dopamina suele asociarse con el sistema del placer del cerebro, suministrando los sentimientos de gozo y refuerzo para motivar a una persona de manera proactiva, a fin de que realice ciertas actividades. La dopamina se libera desde neuronas situadas en el área tegmental ventral (ATV) hasta estructuras como el núcleo accumbens, la amígdala, el área septal lateral, el núcleo olfatorio anterior, el tubérculo olfatorio y el neocórtex mediante las proyecciones que tiene el ATV sobre estas estructuras. Participa en experiencias naturalmente recompensantes tales como la alimentación, el sexo, algunas sustancias adictivas y los estímulos neutrales que se pueden asociar con estos. Esta teoría suele analizarse desde el punto de vista de sustancias como la cocaína, la nicotina y las anfetaminas, las cuales parecen generar directa o indirectamente el incremento de dopamina en esas áreas, y en relación con las teorías neurobiológicas de la adicción química, y se argumenta que esas vías dopaminérgicas se alteran patológicamente en las personas que presentan adicciones. Sin embargo, según estudios recientes existe una relación en la alteración en los niveles de dopamina producidas por el tabaco y un decremento del riesgo de contraer Parkinson, pero los mecanismos de esta relación aún no se han determinado.

La principal función de la dopamina en nuestro organismo es la de proporcionar a nuestro cuerpo energía mental, controlar los impulsos, mejorar la atención, determinación y también la motivación. Es la responsable de la felicidad y el placer.

Esto hace posible que las personas se sientan motivadas, alegres, satisfechos y que se relacionen bien con los demás, nuestra libido es buena, sentimos amor, tomamos riesgos a conciencia. En altas dosis, la persona sentirá que puede conseguir lo que sea. Caso contrario, cuando los niveles están muy bajos puede dar desánimo, depresión, disfunción sexual y la búsqueda de adicciones para restablecer lo perdido. Si bien la dopamina no es determinante en estas actitudes ni emociones, sí influye en gran manera.

En el caso de la atracción, la dopamina dado que en el momento puede aparecer la norepinefrina, favorecen al desarrollo de las etapas de euforia y de romance. En el caso de los hombres, el control del deseo sexual se debe a la dopamina, la cual incrementa notablemente el apetito sexual.

La dopamina se relacionó inicialmente con la producción del orgasmo al encontrarse que en pacientes con mal de Parkinson la administración de su precursor, la L-dopa, estimulaba no sólo el interés sexual sino el orgasmo. Asimismo, la administración (o el consumo ilegal) de anfetaminas, que aumentan los niveles de dopamina, facilita el orgasmo o enriquece su calidad. El bupropion es un antidepresivo que no sólo no produce anorgasmia, sino que en algunos casos facilita el orgasmo. Este compuesto aumenta los niveles y duración de la acción de la dopamina, al bloquear su recaptura o remoción de la sinapsis. La mayoría de las drogas antes mencionadas, que modifican la transmisión dopaminérgica, no estimulan por sí mismas el orgasmo. Un caso excepcional es el de la cocaína, que al ser inyectada intravenosamente produce el llamado coloquialmente “subidón” (cocaine rush), que es identificado por las personas como una sensación similar al orgasmo. Es interesante señalar que varias de las estructuras cerebrales activadas por la inyección de cocaína (núcleo tegmental ventral, núcleo accumbens, etcétera).

Congruente con los datos que apuntan a la dopamina como el neurotransmisor principal relacionado con el orgasmo, la administración de drogas psicotrópicas que interfieren con la acción de la dopamina produce anorgasmia en una proporción elevada de casos. Así, la clorpromazina, el haloperidol y la doxapina, que interfieren con la acción de la dopamina, pueden producir anorgasmia. Algunos de los “nuevos antipsicóticos” (como la clozapina), actúan sobre múltiples sistemas de neurotransmisores y aparentemente interfieren menos con la expresión del orgasmo que los antipsicóticos tradicionales.

El deseo sexual se produce como consecuencia de impulsos excitatorios físicos o psicológicos, cuyo control no reside en un área central específica, sino que se encuentra distribuido por múltiples áreas cerebrales y medulares. En la actualidad, son 2 las áreas del hipotálamo que despiertan el mayor interés: el área preóptica media, cuyo neurotransmisor es la dopamina, y el núcleo paraventricular, cuyos neurotransmisores son la dopamina y la oxitocina. Adicionalmente, hay evidencias que apoyan la existencia de diferencias excitatorias entre sexos y que éstas podrían radicar en la región límbica, concretamente en la amígdala izquierda. Independientemente del tipo de estímulo excitatorio, se produce una liberación periférica de neurotransmisores proeréctiles que propicia la relajación de la musculatura lisa vascular del pene y aumenta el aporte sanguíneo local.

El análisis de los datos obtenidos a partir de técnicas de imagen cerebral y la información procedente de la neurofisiología periférica permiten sugerir que, aunque el control de los mecanismos centrales de deseo sexual humano reside en múltiples áreas, el hipotálamo desempeña un papel importante. Esta región del cerebro sirve de nexo de unión entre el sistema nervioso y el sistema endocrino y causa determinadas conductas básicas, como el apetito o la agresividad.

Las principales áreas excitatorias hipotalámicas, el área preóptica media (cuyo neurotransmisor es la dopamina) y el núcleo paraventricular (cuyos neurotransmisores son la dopamina y la oxitocina) originan una señal excitatoria parasimpática que desciende por la médula espinal y causa la liberación de mensajeros químicos, entre los que se encuentran el óxido nítrico y la acetilcolina. Estos neurotransmisores causan relajación de la musculatura lisa vascular en la región genital y extragenital, lo que resulta en una respuesta proeréctil acompañada de otras manifestaciones sistémicas, como el enrojecimiento facial o la sudoración.

Posteriormente ocurre la eyaculación y fase detumescencia, que no es pertinente a nuestra investigación.

CARLA EUGENIA MARTÍNEZ PAREDES

Médico Cirujano UCV

Especialidad en Obstetricia Y Ginecología MCP – UCV

Médico Especialista Ginecólogo Forense ULA-SENAMECF

Teléfono: 0414.3797477

Instagram: @dra.carlamartinez

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