EFECTOS DEL CONSUMO DE ALCOHOL SOBRE LAS FASES DEL CICLO SEXUAL HUMANO. Zorely Hernández

EFECTOS DEL CONSUMO DE ALCOHOL SOBRE LAS FASES DEL CICLO SEXUAL HUMANO.

MSc. Zorely Hernández

Escuela Latinoamericana De Medicina Sexual

FUNDACELAC. Universidad De Carabobo

Diplomado en Medicina Sexual

Julio 2018.

EL ALCOHOL AUMENTA LA LUJURIA, ESTIMULA EL DESEO PERO FRUSTRA E IMPIDE LA EJECUCIÓN”. WILLIAM SHAKESPEARE.

Desde la antigüedad ya se hablaba de la relación del alcohol con los rituales sexuales y las orgías, en ese ámbito se usaba ampliamente el alcohol en el Imperio Romano y en la antigua Grecia, siendo asociado a rituales. Se dice que fue el dramaturgo inglés William Shakespeare quien sentenció aquello de que “el alcohol despierta el deseo sexual pero impide su consumación”. Pero más allá de su origen literario o no, lo cierto es que el consumo excesivo de alcohol es una de las causas más probables de la disfunción eréctil masculina y la disminución de la libido en ambos sexos.

En este sentído, se han desarrollado varios estudios que dejan clara la evidencia de que el alcohol tiene una influencia letal sobre la función sexual humana, alrededor del 50% de los hombres y del 25% de las mujeres que consumían alcohol, presentaban disfunciones sexuales de diferente tipo. De hecho, otra investigación reciente demostró que de 62 pacientes alcohólicos, 35 presentaban alteraciones de la respuesta sexual, entre un 30 y un 40% informó dificultades para lograr la excitación sexual y aproximadamente un 15% una significativa reducción en la frecuencia o intensidad.

En relación a esto, el presente artículo expone una revisión bibliográfica acerca de los efectos del consumo de alcohol sobre la Cualidad o deseo sexual (Líbido) y demás fases de la Respuesta Sexual humana, el Tiempo de Funcionamiento Sexual Masculino y Femenino, la clínica, fisiopatología de la intoxicación etílica y tratamiento conductual del adicto a esta sustancia.

EL ALCOHOL: DROGA DEPRESORA DEL SISTEMA NERVIOSO.

El componente del alcohol es el etanol o alcohol etílico. En adelante, se puede hacer una división sencilla de las bebidas alcohólicas en dos tipos: por un lado, las bebidas fermentadas, vino, cerveza y sidra, que tienen una graduación entre los 4º y los 15º, se producen por la fermentación de los azúcares de las frutas o de los cereales. Por otro lado, se encuentran las que se obtienen de la destilación de las bebidas fermentadas, con lo que presentan mayor concentración de alcohol como por ejemplo, el orujo, el pacharán, el vodka, el whisky, el ron o la ginebra, que tienen entre 40º y 50º. Esto supone, que el 40% o el 50% de lo que se bebe es alcohol puro. Además, el alcohol se consume por vía oral y puede llegar a permanecer en el organismo hasta 18 horas después, y la vía de eliminación principal es el hígado.

Asimismo, el alcohol es una droga psicótropa, depresora del sistema nervioso central (SNC), con acción reforzante positiva y con capacidad de crear tolerancia y dependencia psicofísica y adicción. De igual forma, la acción depresora del etanol sobre el SNC y su capacidad para afectar las funciones cognitivas, perceptivas y reducir las capacidades motoras, hace que su consumo esté relacionado con aumentos en accidentes laborales y de circulación. Además, a diferencia de otras sustancias adictivas, el etanol es un tóxico celular y un teratógeno, lo que conlleva que su abuso dé lugar a diferentes patologías y malformaciones fetales, siendo la droga de abuso que más problemas de salud ocasiona. OMS, 2012.

Por otro lado, hoy día, el consumo de alcohol es legal y forma parte del acervo cultural en muchos sentidos, el consumo de alcohol, por parte de adolescentes se circunscribe fundamentalmente a los fines de semana. También, además de ser una droga adictiva, el alcohol es la causa de unas 60 enfermedades y dolencias diferentes, incluso lesiones, trastornos mentales y del comportamiento, afecciones gastrointestinales, cánceres, enfermedades cardiovasculares, pulmonares y músculo-esqueléticas, trastornos reproductivos, así como daño prenatal, mayor riesgo de parto prematuro y bajo peso al nacer. Pérez del Río y otros, (2012).

En lo que se refiere a la Función Sexual según Pérez y otros (ob.Cit.), el alcohol en cantidades moderadas, puede disminuir las inhibiciones y aumentar el interés y la excitación sexual; sobre todo con personas con problemas de deseo por ansiedad. Pero en grandes cantidades, tendrá efecto depresor del sistema nervioso central lo cual provocará disfunción eréctil, pérdida del placer y retraso o inhibición de la eyaculación en hombres; mientras que en las mujeres se producirá una alteración en la excitación, ausencia de placer y anorgasmia (por disminución de vasocongestión genital).

En este sentído, puede facilitar la aparición del impulso sexual, pero como también inhibe partes del sistema nervioso autónomo implicadas en la erección, dificulta que se alcance en consecuencia la penetración y el coito, produce trastornos en la eyaculación que puede ser precoz, retardada o imposible, dificultades para lograr el orgasmo y la anorgasmia. De allí que Shakespeare, resumía con sabiduría los efectos del alcohol: “provoca deseo pero frustra la ejecución”.

CLÍNICA.

Rathus y otros (2005), explican que “los problemas pueden producirse cuando las personas atribuyen erróneamente los efectos inhibidores de la respuesta sexual de los depresores y el alcohol a ellos mismos. En otras palabras, si la persona es incapaz de mantener el ejercicio de la función sexual cuando ha tomado unas copas y no sabe que el alcohol puede inhibir la respuesta sexual, puede pensar que el fallo está en él. En consecuencia, esto puede crear ansiedad en la próxima ocasión, y esa ansiedad puede impedir el funcionamiento sexual normal, así un segundo fracaso puede poner en funcionamiento un círculo ‘ansiogeno’ en el cual la desconfianza produce ansiedad, y la ansiedad provoca repetidos fracasos y asimismo, más ansiedad”.

Por otra parte, el consumo continuado de alcohol suele producir un serio deterioro orgánico con trastornos endocrinos, neurológicos y circulatorios irreversibles, que menoscaban de forma permanente la respuesta sexual. De hecho, su consumo continuado ha llegado a considerarse como la segunda causa, después de la diabetes, de disfunción eréctil de origen orgánico. Seguidamente, Barreda y otros (2005), sostienen que en la mujer, el alcohol produce aumento del deseo, pero también disminuye la respuesta de excitación; inhibe e incluso suprime la lubricación vaginal y la respuesta orgásmica. Por lo tanto, a largo plazo puede producir disfunción sexual tanto por su efecto depresor como por su acción sobre el sistema endocrino.

Al mismo tiempo, la insatisfacción sexual resultante puede ser a su vez generadora de más consumo de alcohol como modo de afrontamiento. Hurtado (1997) citado por Pérez del Río y otros, (2012), apunta en la misma dirección cuando escribe: “en las mujeres lo más probable es que se produzca una alteración en la excitación sexual, ausencia de placer y fracaso en alcanzar el orgasmo, pues diversos estudios han demostrado que la vasocongestión genital de la mujer disminuía conforme aumentaba la cantidad de alcohol ingerida”. De la misma manera, el consumo abusivo de alcohol tiene consecuencias a nivel hormonal, se dan ciclos menstruales irregulares, ausencia de ovulación, riesgo de aborto y menopausia temprana.

Finalmente, los efectos del alcohol en la sexualidad humana son los siguientes: entre los hombres, el 41% de los alcohólicos presenta problemas en la respuesta de erección, retraso, incapacidad o eyaculación retrógrada; en el 5-10% de los casos, también se señala una disminución de la fertilidad. De igual forma, en las mujeres, la capacidad orgásmica se deteriora, se afecta en un 15% de las alcohólicas, el síndrome alcohólico fetal afecta al 56% de hijos de alcohólicas, que cursa con retraso mental y deformidades en esqueleto, corazón y genitales. Pérez del Río y otros, (2012)

FISIOPATOLOGÍA

Intoxicación Etílica Aguda:

Clínicamente se manifesta desde pequeñas alteraciones en la coordinación de la marcha hasta el coma y la muerte.

Dosis pequeñas (1-2 copas): Desinhiben y facilitan el contacto social. Esto ayuda especialmente a las personas tímidas, volviéndolas más conversadoras y alejando sus temores de contactar con los demás. Además, hay una graduada liberación pulsional bajando las resistencias morales. Es decir, el deseo sexual (Líbido) esta estimulado, ambos sexos están más proclives al “galanteo” y las actitudes seductoras así como la risa surgen con mayor facilidad. En la mayoría de las mujeres facilita la obtención de orgasmos; sin embargo, en la mayoría de los hombres disminuye la erección. Por su parte, en los que no la disminuye, hay una demora en obtener la eyaculación que es usada por algunas personas a modo de “tratamiento” de su eyaculación precoz. A nivel plasmático, ya aparece un descenso de la testosterona.

Dosis moderadas: Variable para cada individuo, aparecen trastornos motores, de la memoria y del juicio. Altera en ambos sexos la etapa de excitación y hay en el hombre una marcada dificultad en obtener una erección satisfactoria.

Dosis altas: La erección en todos los hombres es insuficiente, pudiendo presentar una eyaculación retardada y no muy placentera. La mujer no se lubrica y no se alcanza el orgasmo.

Cabe señalar, que en la intoxicación aguda en la Hembra, se pueden dar situaciones de promiscuidad con el consiguiente abuso sexual. La mujer puede ser víctima de abuso sexual durante los períodos de alteración del juicio en que no puede recordar la situación –blackouts–. En este sentído, en la historia clínica de la adicta al alcohol pueden registrarse antecedentes personales de abuso sexual y violencia doméstica.

Intoxicación Etílica Crónica:

El 90% de los alcoholistas crónicos padecen de alteraciones en la esfera sexual. En el alcohólico crónico se produce un hipogonadismo, es decir, una afectación de las glándulas sexuales tanto en el hombre como en la mujer, traducida en una disminución de la función de las gónadas. Asimismo, se produce una alteración en el eje hipotálamo-hipófiso-gonadal y a causa de la afectación hepática se produce una inversión del patrón endócrino lo que ocasiona un hiperestrogenismo en el varón, con disminución de la hormona masculina, testosterona (hace que la testosterona libre y biológicamente activa disponible en los tejidos sea menos).

Por otro lado, los efectos a largo plazo del consumo de alcohol, traen como consecuencia un aumento de estrógenos en el hombre, expresándose esto en una pérdida de vello, lo que se denomina “depilación corporal”, una distribución de la grasa en la pelvis e hipogastrio y ginecomastia (abultamiento de las mamas masculinas), lo cual da al alcoholista crónico un aspecto particular (vientre abultado y prominente, piernas finas, desaparición del vello corporal). También, el efecto tóxico del alcohol sobre los testículos produce una alteración de la espermatogénesis (producción de espermatozoides), con alteraciones en la morfología y movilidad de los espermatozoides, lo que acarrea consecuencias en la fertilidad.

Por su parte, en las mujeres, el consumo excesivo de alcohol, provoca dificultades en la excitación y en el logro del orgasmo. Es importante destacar, con referencia a la sexualidad femenina que el consumo de alcohol en la mujer es oculto, clandestino. También, se observa que tiene una sanción moral más fuerte por los roles propios de la mujer, como madre, como esposa, como ama de casa. Usualmente se ve a la mujer alcohólica como promiscua, mala madre, mala esposa. Asimismo, es frecuente que la mujer alcoholista sea abandonada por su compañero. De cada diez mujeres adictas al alcohol, nueve perderán su pareja, mientras que de diez hombres alcoholistas, solo uno perderá su pareja.

En lo que se refiere a la disfunción sexual en la mujer alcohólica, se traduce fundamentalmente en una disminución acusada del deseo, lo que en muchas ocasiones lleva a una sexualidad de pareja inexistente. Además, hay una ausencia del parámetro natural objetivo de la reacción sexual femenina comparable con el de la erección. Por un lado, con dosis relativamente bajas de alcohol se ve un aumento de la excitación sexual subjetiva, al igual que en el varón, el efecto desinhibitorio que se traduce en una liberación de tabúes, con crecientes expectativas del contacto íntimo deseado.

Por otro lado, objetivamente hay un descenso de la circulación sanguínea vaginal, lo que ocasiona una disminución de la lubricación vaginal. Atendiendo a esto, a diferencia del varón alcoholista, en la mujer alcohólica hay un mantenimiento de la sexualidad, ya que su disposición amatoria es más difusa, menos concentrada en la genitalidad. Por lo tanto, algo a destacar en la mujer alcoholista es que habitualmente la disfunción sexual femenina es reversible, una vez que se logra la abstinencia y se alcanza la sobriedad.

Finalmente, algunos autores definen al alcoholismo como la principal causa de “impotencia sexual” y los actualizados informes del Instituto Kinsey señalan que aproximadamente el 50% de los alcohólicos crónicos presentan bajo apetito sexual, disfunción eréctil y trastornos eyaculatorios (eyaculación retardada o inhibida). Cedrés (2015).

Figura 2. Efectos del alcohol en proteínas diana como los receptores inotrópicos para glutamato (NMDA y AMPAR) y los GABAA, durante la intoxicación crónica. Guerri (2012).

PERFIL DEL ADICTO

Cuando se habla de alcohol como droga legal las palabras que vienen a la mente son: compulsión, dependencia, pérdida de libertad, impulso incontenible; se piensa en el tóxico afectando los diversos sistemas y se destaca la afectación del sistema sexual. En este sentído, el primer órgano blanco del alcohol es el cerebro, luego el hígado y en tercer lugar las glándulas sexuales masculinas y femeninas.

Asimismo, el comienzo de consumo ocurre habitualmente en edades muy tempranas, el efecto tóxico que se da en edades productivas, en edades genitales activas, implica un efecto que se va acumulando durante muchos años, en una larga evolución. Además, es muy frecuente que los alcoholistas sean también fumadores o que consuman otras sustancias psicoactivas, tóxicos que actúan con efecto sumatorio. En efecto, el consumo de alcohol puede darse en un hipertenso, en un diabético, en un enfermo cardiovascular, en un sujeto portador de patología prostática, todo lo cual agrava las consecuencias del alcohol sobre la sexualidad.

Por tanto, es importante considerar el terreno en el cual se asienta la adicción alcohólica para tener una idea final de las consecuencias sobre la sexualidad del individuo. Por su parte, en cuanto al perfil del alcoholista se debe recalcar la imposibilidad de postergar impulsos, la necesidad del ya y del ahora. Asimismo, es importante destacar que la afectación de la sexualidad en el alcoholista no se debe solamente al efecto tóxico del alcohol, sino que también incide la personalidad previa del sujeto.

En referencia e esto, hay cinco características que se dan en personas dependientes de drogas legales o ilegales: 1. La inestabilidad, 2. La imposibilidad de postergar los impulsos, “querer las cosas ya, sin esperas ni dilataciones”, como una tendencia infantil; 3. La baja autoestima, el sentirse infravalorado, desvalorizado; grandes sentimientos de culpa que generan conductas autoagresivas y heteroagresivas; 4. El predominio del pensamiento binario, la ley del todo o nada, y 5. La dificultad para ver matices, alternativas.

En consecuencia, para el consumidor de sustancias, la “sustancia” se convierte en su única razón de vida durante las 24 horas del día, los 365 días del año. Al mismo tiempo, en el ejercicio de la sexualidad el adicto olvida el significado de la palabra compartir, no toma en cuenta al otro, tiene dificultad para expresar sus sentimientos, se encierra en sí mismo y en el proceso de autodestrucción la persona se mantiene a la defensiva, con una dificultad enorme en la comunicación sexual, lo cual lleva a que el contacto sexual le provoque una sensación de gran vacío.

Por esta razón, el alcoholista se siente muchas veces el mejor de los amantes en su sentimiento de soberbia, el efecto “desinhibidor” del alcohol le lleva a olvidarse de sus dudas, de sus crisis, de sus miedos en la búsqueda del placer, pero esto no es más que una fantasía ya que tarde o temprano aparece el trastorno sexual; el sentimiento de omnipotencia lo lleva a pensar que “a mí no me va a pasar”.

Igualmente, es frecuente que luego de ingestas masivas de alcohol, el individuo no recuerde lo que hizo ni con quien estuvo, que tenga una amnesia total de lo acontecido “blackouts del alcohólico”. Por lo tanto, los alcoholistas constituyen una población de riesgo para las infecciones de transmisión sexual: VPH, VIH-SIDA, gonorrea, sífilis, hepatitis B, debido a la frecuente promiscuidad y a las prácticas sexuales inseguras, sin protección y que habitualmente no pueden ser evocadas a causa del trastorno de la memoria.

TRATAMIENTO Y PREVENCIÓN

A parte del tratamiento farmacológico para tratar el trastorno por consumo de alcohol (Disulfiram, Naltrexona, Acamprosato); se encuentran las terapias conductuales de asesoramiento o consejería sobre el alcohol.

Terapia cognitivo-conductual en las adicciones según González, (2006):

La terapia cognitivo-conductual es un tipo de terapia basada en los principios psicológicos del conductismo y las teorías cognitivas.

Esta terapia explora los conflictos entre lo que la persona “quiere hacer y lo que hace en realidad”. En este sentído, las adicciones son un claro ejemplo de ello: beber, otras drogas, problemas con el juego, compra compulsiva, adicción a los videojuegos, adicción a la comida, y otro tipo de comportamientos excesivos perjudiciales. Así pues, los adictos a menudo dicen que quieren cambiar su comportamiento adictivo, y realmente lo desean, pero les resulta muy difícil dejar el alcohol, drogas u otras conductas compulsivas.

Por su parte, la terapia cognitiva conductual explica la forma en que los pensamientos y emociones interactúan. Los psicólogos se dieron cuenta de que muchas personas tienen “creencias irracionales” y estos pensamientos causan sentimientos negativos. Es entonces cuando aparecen estados de ansiedad, la depresión y enfermedades como la adicción. Se basa en el registro de: 1) Los Pensamientos del paciente. 2) Los eventos que desencadenan esos pensamientos. 3) Los sentimientos asociados a esos pensamientos.

Asimismo, esta Terapia tiene como principios: 1) Focalizar en el presente. 2) La relación entre terapista y cliente es una de “colaboración”. 3) La Intervención breve y en tiempo limitado. 2) Énfasis en la prevención de recaídas e intervenciones psicoeducativas. 3) El auto-refuerzo como el factor determinante más poderoso para el mantenimiento del cambio. 4) Las sesiones de terapia son estructuradas.

Estructura de la Sesión: Regla 20/20/20:

Primeros 20 min:

1. Evaluar uso de sustancia.

2. Escuchar preocupaciones del paciente.

3. Revisar y discutir la asignación.

Segundos 20 min:

1. Introducir y discutir el tema de la sesión.

2. Relacionar el tema con las preocupaciones del paciente.

Terceros 20 min:

1. Explorar entendimiento del paciente sobre el tema discutido.

2. Asignación para la próxima sesión.

3. Revisar planes del paciente para la próxima semana y anticipar potenciales situaciones de alto riesgo.

Elementos centrales en el tratamiento:

1. Análisis Funcional: Examina las expectativas, sentido de autoeficacia, estilos de atribución, estado físico, cogniciones, emocional, social, espiritual.

2. Entrenamiento de Destrezas (Monti,2002):

-Destrezas interpersonales: Comunicación no verbal, asertividad, destrezas de conversación, dar y recibir retrocomunicación, escuchar activamente, dar una crítica constructiva, como recibir una crítica con relación a la bebida, cómo decir no, resolviendo problemas de pareja, desarrollando una red de apoyo.

-Destrezas Intrapersonales: Manejo de la insidia; solución de problemas, aumento de actividades placenteras, manejo del coraje, manejo del pensamiento negativo, decisiones aparentemente irrelevantes, plan de emergencia.

3. Prevención de Recaídas: (Witkiewitz y Marlatt, 2007):

1. Ayudar al paciente a entender la recurrencia como un proceso y como un evento, enseñarles a identificar las señales de peligro. 2. Ayudarle a identificar sus situaciones de alto riesgo y desarrollar respuestas de manejo tanto cognitivas como comportamentales. 3. Ayudar al paciente a mejorar sus destrezas de comunicación y sus relaciones interpersonales y a incrementar su red de apoyo social. 4. Ayudar al paciente a manejar efectivamente sus estados emocionales. 5. Ayudarle a identificar y manejar la insidia. 6. Ayudarle a identificar y debatir las distorsiones cognitivas. 7. Considerar el uso de medicación dirigida a reducir los riesgos de recurrencia.

Análisis crítico por:

Lcda. Zorely Hernández. MSc. en Orientación en Sexología Cippsv.

Diplomante de Medicina Sexual de la Escuela Latinoamericana de Medicina Sexual. Contacto: Correo: zorely_86@hotmail.com. Instagram: @zorely_86 Twitter: @zore_86.

Este artículo fue presentado dentro de las actividades académicas de la Diplomatura de la Escuela Latinoamericana de Medicina Sexual @Eslamsex en convenio con la Universidad de Carabobo a través @FUNDACELAC

BIBLIOGRAFÍA

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OMS, Organización Mundial de la Salud (2012). CIE-10. Trastornos mentales y del comportamiento. Descripciones clínicas y pautas para el diagnóstico. Madrid: Meditor.

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RATHUS, A; JEFFREY, S. Y FICHNER, L. (2005). Sexualidad humana. (6ª edición). Madrid. Pearson Prentice Hall.

SOCIDROGALCOHOL. (2013). Intoxicación Alcohólica aguda y resaca alcohólica. Monografía sobre el alcoholismo. [Publicación en Línea]. Disponible en: http://gruposinadicciones.blogspot.com/2013/10/intoxicacion-alcoholica-aguda-y-resaca.html

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