GABA, SU FUNCION EN LA RESPUESTA SEXUAL MASCULINA. Ammy Prada.

Revisión de Literatura Acerca de
GABA, SU FUNCION EN LA RESPUESTA SEXUAL MACULINA

Dra. Ammy Prada
Escuela Latinoamericana De Medicina Sexual
FUNDACELAC. Universidad De Carabobo
Diplomado En Medicina Sexual
Agosto 2018

“GABA, el tranquilizante perfecto, el Valium natural.
Dr. Atkins (1999) en el libro los «Vitanutrientes»
Introducción

El ácido γ-aminobutírico (GABA) es el mensajero químico de tipo inhibidor más abundante en el sistema nervioso central, sugiriéndose que el 30 o 40% de las neuronas del cerebro utilizan GABA como neurotransmisor. Su existencia en el tejido nervioso garantiza el equilibrio entre excitación e inhibición neuronal, un requisito fundamental en la función sensitiva, cognitiva y motora. De lo anterior, es válido pensar que las alteraciones en la función gabergica son el sustrato fisiológico para el desarrollo de diversos trastornos neurológicos y psiquiátricos, como ansiedad, depresión o drogadicción.

Acido γ-aminobutírico
En humanos, GABA es directamente responsable de la regulación del tono muscular. A pesar de que, en términos químicos, es un aminoácido, en las comunidades científica y médica rara vez se refieren a GABA como tal debido a que el término “aminoácido” por convención se refiere a los α aminoácidos y GABA no lo es. Además no se considera como parte de alguna proteína.
El ácido gamma aminobutírico se sintetizó por primera vez en 1883, pero no se conocían sus efectos. Sólo se sabía que era un producto que actuaba en el metabolismo de plantas y microbios.
Sobre 1950, los investigadores se dieron cuenta que también se encontraba en el sistema nervioso de los mamíferos.

El GABA actúa como un relajante natural al inhibir en el cerebro funciones que por estrés u otras circunstancias puedan encontrarse sobrecargadas produciendo hiperactividad, insomnio, problemas de concentración, de conducta o neuralgias.
Esta sustancia es esencial en el plano sensitivo, cognitivo y motor. Asimismo, juega un papel importante en la respuesta de estrés.
Demasiada excitación provocaría inestabilidad en nuestra actividad cerebral. Las neuronas transmitirían sinapsis excitatorias a otras neuronas que, a su vez, excitarían a sus vecinas. La excitación se propagaría hasta llegar a las neuronas donde se originó la activación, lo que provocaría que todas las neuronas del cerebro descarguen de manera incontrolada. Esto es lo que ocurre en los ataques epilépticos o convulsiones. De hecho, algunos científicos afirman que una de las causas de la epilepsia es una alteración de las neuronas que segregan GABA o sus receptores. Por otra parte, demasiada excitación puede ocasionar irritabilidad, nerviosismo, insomnio, trastornos motores, etc.
Por esto es tan importante la actividad de las neuronas inhibitorias, como las que segregan ácido gamma aminobutírico. Esta sustancia permite equilibrar la activación cerebral, para que se mantengan niveles óptimos de excitación en cada momento.
Para ello, los receptores de GABA situados en las neuronas reciben mensajes químicos que les hacen inhibir o disminuir los impulsos nerviosos.
El mecanismo de actuación del GABA, igual que el de todos los neurotransmisores, se basa en su liberación al espacio sináptico y su unión al receptor correspondiente. Pero los receptores del GABA tienen algunas peculiaridades.
Biosíntesis
El ácido gamma aminobutírico proviene del ácido glutámico (glutamato), el principal neurotransmisor excitador. Este se convierte en GABA a través de una enzima llamada ácido glutámico descarboxilasa (GAD) y un cofactor llamado fosfato de piridoxal, que es la forma activa de la vitamina B6. Para crear el GABA se elimina un grupo carboxilo del glutamato.
Para que el efecto del GABA se interrumpa, esta sustancia debe receptarse a través de las células gliales. Las neuronas también la recaptan gracias a transportadores especiales. El objetivo es retirar el GABA del líquido extracelular del cerebro para que no sea absorbido por las neuronas GABAérgicas.

Dos receptores importantes que captan el GABA son:
Receptor GABA A
Es un receptor que controla un canal de cloro. Este es complejo, ya que tiene más de 5 lugares de unión distintos. Tienen un lugar que capta el GABA, donde puede unirse también el muscimol que imita los efectos del éste (agonista). Además, puede captar bicuculina, una sustancia que bloquea los efectos del GABA (antagonista).
Mientras que, en el segundo lugar del receptor GABA A se unen unos fármacos ansiolíticos llamados benzodiacepinas (como el Valium y el Líbrium). Sirven para disminuir la ansiedad, relajar los músculos, inducir el sueño, reducir la epilepsia, etc. Posiblemente en este mismo sitio se une el alcohol para ejercer sus efectos.
Un tercer lugar permite la unión de los barbitúricos, otros fármacos ansiolíticos más antiguos y menos seguros. A dosis bajas, poseen un efecto relajante. Sin embargo, dosis más elevadas producen problemas para hablar y caminar, pérdida de conciencia, coma e incluso muerte.
Un cuarto lugar recibe diversos esteroides, como algunos que se usan para la anestesia general. Además, existen hormonas que produce el cuerpo, como la progesterona, que se une a este lugar. Esta hormona se libera en el embarazo y produce una leve sedación.
Tanto las benzodiacepinas como los barbitúricos activan el receptor GABA A, por eso se denominan agonistas.
Receptor GABA B
Este receptor regula un canal de potasio y es metabotrópico. Es decir, es un receptor acoplado a una proteína G. Cuando se activan, se producen una serie de acontecimientos bioquímicos que pueden provocar la apertura de otros canales iónicos.
Se sabe que el baclofen es un agonista de este receptor, produciendo relajación muscular. Mientras que el compuesto CGP 335348, funciona como antagonista.
Receptor GABA C
Éstos no se modulan por las benzodiacepinas, barbitúricos o esteroides.
Parece ser que se encuentra predominantemente en la retina, aunque puede estar en otros lugares del sistema nervioso central.
Participa en las células que regulan la visión, y sus agonistas principales son TACA, GABA, y muscimol. Mientras tanto, la picrotoxina ejerce efectos antagonistas.
Funciones del GABA
Se sabe que el ácido gamma aminobutírico es una sustancia inhibidora que permite mantener la actividad cerebral equilibrada. Participa en:
La relajación
El GABA inhibe los circuitos neuronales que se activan con el estrés y la ansiedad, produciendo un estado de relajación y tranquilidad. Así, el glutamato nos activaría mientras que el GABA restablecería la calma reduciendo la excitación de las neuronas.
El sueño
El GABA va aumentando progresivamente cuando estamos somnolientos. Cuando estamos dormidos, alcanza niveles muy altos, ya que es el momento en el que estamos más relajados y tranquilos.
En nuestro cerebro existe un grupo de células llamado el núcleo preóptico ventrolateral, también conocido como el “interruptor del sueño”. El 80% de las células de esta área son GABAérgicas.
Por otro lado, el GABA participa en el mantenimiento de nuestro reloj interno o ritmos circadianos.
El dolor
El GABA posee efectos nociceptivos (de percepción del dolor). Por ejemplo, si se administra baclofeno, una sustancia que se une a los receptores de GABA B, se produce un efecto analgésico en los humanos. Esta sustancia actúa disminuyendo la liberación de neurotransmisores de dolor en las neuronas del asta dorsal de la médula espinal.
Funciones endocrinas
Parece ser que después de recibir dosis altas de GABA, se produce un aumento significativo de la hormona del crecimiento. Esta hormona permite el desarrollo y recuperación de los músculos, y también aumenta durante el sueño profundo.
Alteraciones del GABA
Los niveles de GABA o su actividad se pueden alterar por diversas condiciones. Por ejemplo, por consumo de alcohol, drogas o fármacos.
Por otra parte, ciertas enfermedades psiquiátricas y neurológicas se asocian con alteraciones en el funcionamiento de las neuronas GABAérgicas y sus receptores.
Ansiedad – Niveles bajos de GABA o una actividad inadecuada de este neurotransmisor se asocia con ansiedad y estrés.
Depresión – Niveles excesivos de GABA pueden traducirse en depresión, ya que demasiada relajación puede convertirse en indiferencia o apatía.
Alucinaciones – Se ha descubierto una asociación entre niveles bajos de GABA en el cerebro y alucinaciones olfativas y gustativas.
Consumo de alcohol
Posee una acción depresora del sistema nervioso central. En concreto, bloquea la excitación producida por los receptores NMDA y potencia los impulsos inhibitorios de los receptores GABA A.
En niveles bajos, el etanol produce desinhibición y euforia. Aunque en niveles altos en sangre, puede ocasionar fallo respiratorio e incluso la muerte.
Otra de las funciones del GABA es la de inhibir de la producción de las hormonas gonadotrofinas.
Se ha demostrado que un descenso de GABA junto con un aumento de glutamato coincide con la liberación elevada de este tipo de hormonas durante la pubertad.
Con el paso de los años bajan los niveles de Gaba y la actividad de Gaba es menor. Esto podría ser la causa de enfermedades asociadas al proceso de envejecimiento, que van acompañadas de trastornos del movimiento (ataxia) y convulsiones, como el Corea de Huntington. Además, favorece la liberación de somatotropina (la hormona del crecimiento), una de las hormonas más importantes del cuerpo, que se produce y secreta en la glándula pituitaria o hipófisis.
Sexualidad Masculina
El GABA está implicado en la en la excitación y el orgasmo.
La capacidad orgásmica está controlada por los niveles corporales de GABA. Cuando éstos están bajos puedes presentar una ansiedad crónica, lo que conduce a disfunciones sexuales.
El GABA es el encargado de regular la respuesta sexual y desempeña un papel importante en el funcionamiento del hipotálamo y la glándula pituitaria, las glándulas que controlan las principales hormonas del organismo
Si los niveles de GABA son bajos, es difícil la relajación, controlar el temor y los sentimientos negativos; todo esto dificultará el orgasmo.
Fármacos
Mecanismo de acción y efectos fisiológicos de los anticonvulsivantes en el organismo Durante una crisis convulsiva, los potenciales de excitación e inhibición a nivel neuronal están notablemente desequilibrados.
Un grupo de neuronas deja de funcionar de forma adecuada, produciéndose una actividad excitatoria por encima de lo normal, alterando así funciones cerebrales. Los neurotransmisores son los mediadores encargados de transmitir estos impulsos entre dos neuronas consecutivas, unidas por sinapsis, transformando la señal eléctrica de inhibición o excitación en una química.
Podemos clasificar estos neurotransmisores en inhibidores y en excitadores. Entre los inhibidores podemos destacar el ácido gamma-aminobutírico (GABA), y entre los excitadores el glutamato. Los canales de iónicos se cerrarán o abrirán dependiendo de qué neurotransmisor sea el que actúe, alterando así el potencial de membrana y produciéndose la excitación o la inhibición neuronal.
Gracias a la acción de los fármacos anticonvulsivantes se puede impedir que se produzca una excitación en las neuronas con funcionamiento anormal y que esta se difunda a otras neuronas, evitando de esta forma que se produzca una crisis epiléptica. Sus efectos los logran estabilizando la membrana neuronal mediante tres mecanismos distintos: potenciando la acción inhibidora del ácido gamma-aminobutírico, inhibiendo la acción de excitación del ácido glutámico o produciendo el cierre de los canales de sodio.
Las formas de actuación serán dependientes del tipo de anticonvulsivante utilizado. Los llamados anticonvulsivantes clásicos producen el cierre de los canales de sodio. Sin embargo, los nuevos anticonvulsivantes actúan potenciando la acción de inhibición GABA o inhibiendo la acción excitadora del ácido glutámico.

La gabapentina (GBP) es un fármaco anticonvulsivante de segunda generación, aprobado como tratamiento adyuvante en las crisis parciales complejas en niños de más de 12 años de edad y, en la actualidad, para el tratamiento del dolor neuropático. Es estructuralmente análogo al ácido gammaminobutírico (GABA), pero no interacciona con sus receptores.
La pregabalina es un agente sintético, análogo del ácido g-aminobutírico (GABA), actualmente disponible para el tratamiento de varias afecciones del sistema nervioso periférico acompañadas de dolor neuropático, como la neuropatía diabética y la neuralgia posherpética, y como terapia complementaria en pacientes con crisis epilépticas parciales de difícil control
Sus efectos adversos son somnolencia, mareo, ataxia, cefalea, temblor, disartria, diplopía, náuseas, vómitos, astenia y alteraciones del comportamiento, siendo los más frecuentes la fatiga y la somnolencia. No obstante, es un fármaco relativamente nuevo, por lo que podemos encontrarnos con efectos adversos infrecuentes.
Se ha descrito anorgasmia asociada a la toma de GBP en el tratamiento del trastorno bipolar en dos pacientes varones, así como en mujeres que tomaban GBP como anticonvulsivante o para el tratamiento de alteraciones psiquiátricas. Se ha reportado también el uso de la GBP para el control de la desinhibición sexual en pacientes afectos de demencia.
Estudios experimentales en ratas han puesto de relieve una reducción significativa en el tamaño de epidídimo, vesículas seminales, próstata y vasos deferentes en ratas macho tratadas con GBP, vigabitrina o lamotrigina, comparado con un grupo control.

Conclusión
Una correcta función sexual es importante en un proceso saludable de envejecimiento en gran parte porque es síntoma de un adecuado equilibrio hormonal y de neurotransmisores que, por igual, se traducirá en un mejor metabolismo. El GABA permite mantener los sistemas bajo control. Su presencia favorece la relajación. Cuando los niveles de este neurotransmisor son bajos hay dificultad para conciliar el sueño, aparece la ansiedad y puede estar relacionado con disfunciones sexuales. Cuando se emplean fármacos antidepresivos como pregabalina y gabapentina, potencia la acción GABA produciendo disfunciones sexuales.
Referencias
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