Feromonas, y copulinas: Del mito a los hechos científicos.

Revisión de la Literatura Acerca de

FEROMONAS SEXUALES MASCULINAS Y

FEMENINAS

Paola González

Escuela Latinoamericana De Medicina Sexual

FUNDACELAC. Universidad De Carabobo

Diplomado En Medicina Sexual

Agosto 2018

FEROMONAS SEXUALES MASCULINAS Y FEMENINAS

A lo largo de la historia se habló y estudio acerca de cómo los animales y plantas

utilizaban aromas o mensajes químicos externos como medio de comunicación, sin

embargo en lo que concierne a la función e importancia que tenían en los humanos durante

muchos años se mantuvo en omisión, quizás porque la importancia del sentido del olfato

en humanos ha sido infravalorada, ya que tanto los primates como las personas han sido

reconocidos como seres primariamente visuales.

No fue hasta 1971 cuando los humanos formaron parte de la historia de las feromonas

por primera vez, cuando la psicóloga Martha McClintock lleva a cabo una famosa

investigación que sin duda marca una pauta importante en la aceptación de la existencia de

las feromonas en los seres humanos, esta investigación trataba acerca de la sincronización

del ciclo menstrual; ella observo que el ciclo menstrual de 135 chicas que convivían en una

residencia tendía a coordinarse después de 3 meses aproximadamente. La científica

apuntaba como posible explicación la existencia de feromonas, sustancias que algunos

seres vivos liberan en minúsculas dosis el aire y que afectan al comportamiento de otros

miembros de su misma especie. Este investigación dio auge para seguir estudiando las

feromonas en los humanos como lo fue un estudio acerca de las feromonas del miedo,

donde a unos voluntarios se les dieron dos almohadillas para oler: la primera contenía el

sudor de personas que se iban a lanzar en paracaídas por primera vez, y la segunda, el de

individuos empleados como placebo, esto demostró que el sudor de los paracaidistas

novatos produjo señales en la zona del cerebro de los voluntarios asociadas con el miedo.

Otras investigaciones han comprobado que el sudor de los hombres puede funcionar como

calmante en determinadas mujeres. Por otra parte, la facilidad de los lactantes para

encontrar el pecho de su madre también se ha vinculado a la feromona.

ARTÍCULO COMPLETO: ARCHIVOS DE LA ESLAMSEX

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