CONTROVERSIAS DE LA MASTURBACIÓN EN LA MUJER. Yanira Mora

CONTROVERSIAS DE LA MASTURBACIÓN EN LA MUJER
Dra. Yanira Mora
Escuela Latinoamericana de Medicina Sexual
FUNDACELAC. Universidad De Carabobo
Diplomado En Medicina Sexual
Agosto 2018
INTRODUCCIÓN

La masturbación, es una práctica que a la mayoría de las mujeres les cuesta reconocer, pese a que casi todas la practican, se queda en el secretismo de la sexualidad femenina. Los seres humanos vienen a este mundo de forma natural y a través del sexo, sin embargo para todos no es fácil hablar de ello. De tal manera, que la masturbación femenina es una de las pocas prácticas sexuales sobre las que aún pesa un enorme tabú, es un fenómeno que data de muchos años atrás, por lo que se ha considerado el último escollo de la represión histórica de la sexualidad femenina.
La represión de la masturbación femenina no sólo es una cuestión cultural pues tiene graves consecuencias en el desarrollo de la sexualidad y, por ende, en las relaciones amorosas. Muchas mujeres esperan que sean sus parejas las que descubran su propio placer, y es un error, porque nunca van a ser tan eficaces en su búsqueda como la propia mujer consigo misma.
Como cualquier acto relacionado con la sexualidad, la masturbación está rodeada de expectativas, sentimientos, deseos, dudas, y conflictos, es por ello importante centrarse en la cuestión nuclear que invade lo humano, pues en cualquier práctica sexual las personas son mucho más que genitales y su estimulación. La masturbación provee la oportunidad de comprobarlo en un espacio íntimo y ajeno al juicio de los demás. Es un momento de plena libertad que conecta con lo más íntimo de la esencia sexuada y es, en definitiva, una experiencia al alcance de cualquier mujer que decida y desee practicarla.
El deber mata el deseo, y la masturbación genuina surge del deseo de cada mujer, pero no de la imposición de unos deberes o unas normas sociales preestablecidas. Por consiguiente, lo mejor es poseer su propio ritmo, porque la frecuencia varía a lo largo de la vida de cada mujer en función de sus creencias, sus deseos, y sus circunstancias vitales.
CRONOLOGÍA DE LA MASTURBACÓN FEMENINA

La masturbación ha sido, y sigue siendo, una conducta tabú para muchas personas. Desde la religión judeocristiana fue perseguida durante siglos por separarse del objetivo central de la sexualidad humana: la procreación. (Sierra, 2010). En el siglo XIX, desde posturas pseudocientíficas de la Medicina y Psiquiatría se la culpó de ser el origen de múltiples males del ser humano, tales como la depresión o psicosis delirantes. Posturas religiosas ortodoxas y distorsiones médicas tiñeron a esta conducta sexual de múltiples connotaciones negativas (Patton, 1986).
Durante el siglo XIX, se presentó un curioso fenómeno, los médicos solían combatir la histeria femenina acariciando manualmente el clítoris de las pacientes hasta que pudieran alcanzar el orgasmo, que en esa época era conocido como paroxismo histérico, puesto que consideraban que el deseo sexual femenino reprimido era una enfermedad. Para finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, Sigmund Freud reconoce que la masturbación podía tener efectos beneficiosos como aliviar el estrés y evitar las enfermedades de transmisión sexual, sin embargo advertía que la masturbación causaba trastornos neuróticos, especialmente neurastenia.
No obstante, para mediados del siglo XX, se inician nuevas investigaciones para descartar los argumentos de que la masturbación causaba trastornos físicos y neurologicos, sin embargo, muchos seguían manteniendo la creencia de que la masturbación era la consecuencia o conducía a trastornos mentales. En 1930, el sexólogo Walter Gallichan, advertía que la masturbación en las mujeres era la causante de la apatía y frialdad femenina, que “sus gratificaciones solitarias opacaban su sensibilidad para el coito matrimonial”.
Asimismo, aun a mediados de siglo el estigma contra la masturbación seguía siendo todavía muy fuerte. Los estudios demostraban que nueve de cada diez niños a los que se los encontraba masturbándose eran severamente amenazados, castigados y aterrorizados con diferentes argumentos.
De tal manera, se utilizaban técnicas para mantener las manos de los niños alejadas de sus órganos sexuales. Las técnicas consistían en colocar camisas de fuerza o compresas de sábanas frías y húmedas mientras dormían; aplicarles sanguijuelas en los genitales para extraer la sangre y la congestión supuestamente causada por el deseo, quemar los tejidos de los genitales con corriente eléctrica o una plancha caliente, la castración o la extirpación del clítoris (Masters,Johnson, & Kolodny, 1984, 286; Patton, 1985, 142).
Por ende, los mitos y creencias han sido un factor fundamental, para prevenir estas prácticas, de hecho diferentes sociedades recomendaban realizar ciertas actividades para evitar así la auestimulacion:
– Llevar a sus hijos a un museo de cera donde se exhibían los efectos de la enfermedad post-masturbatoria en estatuas de tamaño real con grotescas deformaciones, o podían mostrarles grabados de una mujer que había perdido la nariz por masturbarse.
– Podían asegurarse de que sus hijos realizaran por lo menos dos rondas de gimnasia extenuante para dormirse a la noche sin tener energía suficiente para masturbarse.
– Podían hacer que sus hijos practicaran natación todos los días o tomaran baños o duchas frías. Se creía que prevenir la acumulación de transpiración sobre la piel reduciría el tipo de irritaciones que llevaban a la masturbación.
– Controlar la dieta de sus hijos. Los niños debían evitar los alimentos picantes o “excitantes”: especias, carnes grasas, carne de venado, pescados salados y vino. Debían evitar la constipación, que podía provocar el deseo de masturbarse.
– Recomendaban comprar cinturones de castidad, prendas y dispositivos para atar a los niños de modo de impedirles que puedan llegar a los genitales o tocarse, o podían comprar anillos ureterales con púas que les pincharan el pene si tenían una erección y alarmas eléctricas que prometían poner fin a la polución nocturna.
– Asegurarse de que los maestros de sus hijos tuvieran en las clases pupitres antimasturbación que forzaban a los varones a mantener las piernas separadas. “De este modo se evita la fricción y el calentamiento de los genitales”.
– Mutilar el clítoris de sus hijas o hacerles coser los labios de la vulva con suturas metálicas. O podían hacerles amputar el clítoris.
– Cauterizar repetidamente la uretra de sus niños de modo que tocarse resulte doloroso y desagradable.
Con el pasar de los años, Alfred Kinsey convulsiono a la tradicional sociedad estadounidense, al demostrar a través de la publicación de un libro llamado “Comportamiento sexual de la mujer” (1953), afirmaba que el 62% de las mujeres se habían masturbado en alguna ocasión; la publicación de estos datos supuso, sin lugar a dudas, un importante cambio en la percepción y concepción de esta conducta.
En las últimas décadas, las posturas científicas hacia la masturbación cambiaron radicalmente y así, por ejemplo, desde los años setenta del pasado siglo se viene considerando su práctica como una herramienta útil en la terapia sexual de algunas disfunciones sexuales, como la inhibición del deseo sexual o la anorgasmia. (Andersen, 1981; Kaplan, 1974; Riley & Riley, 1978; Sierra & Buela-Casal, 2001).
En la actualidad, se considera el derecho al placer sexual, incluido el autoerotismo, como fuente de bienestar físico, psicológico, intelectual y espiritual. No obstante, a pesar de los cambios experimentados en la concepción de la masturbación, todavía entre la población están presentes múltiples mitos, creencias erróneas y actitudes negativas hacia esta conducta sexual.
SEXUALIDAD Y MASTURBACIÓN FEMENINA

La masturbación es todo acto autoestimulatorio que tiende a producir o incrementar la satisfacción sexual. (Mc Cary, 1983). Históricamente ha sido un tema tabú, controversial y lleno de mitos y en esto no ha estado exento el mundo científico. Las raíces evolutivas de la masturbación provienen de la tendencia biológica normal y adaptativa a examinar, manipular, limpiar e incidentalmente a estimular los órganos sexuales externos. La autoestimulación es producto de su capacidad de simbolizar, el significado sexual de la masturbación ligado a la fantasía.
De tal manera, el cuerpo femenino siempre fue interpretado como una versión inferior e invertida del masculino; al ser dos cuerpos diferenciados y opuestos la capacidad reproductiva de la mujer demerito la importancia del placer y el orgasmo femenino. Es por ello, que a partir del siglo XIX la sexualidad se convierte en un tema de interés medico asociado a enfermedades, pues mencionaba la histeria y la enfermedad del útero, como construcción para la sexualidad.
Es por ello, que desde el feminismo, se establece por primera vez la autonomía de las mujeres, ligada a la vinculación consigo misma, de su cuerpo y sus placeres, permitiendo así la liberación en cuanto la capacidad para recuperar el libre uso de su cuerpo. De esta manera, se consolidad una ética feminista de placer, autonomía, elección personal e individualista, descubriendo la intersubjetividad necesaria, en los planos afectivos y eróticos.
En una sociedad contemporánea, se ha exigido la igualdad entre hombres y mujeres, generando un cambio en el orden emocional y la reconstrucción de la intimidad a partir de lo que se conoce como una sexualidad plástica, es decir, aquella liberada de la reproducción y aparentemente libre de hegemonía fálica y del predominio de la experiencia masculina, donde se ha reivindicado el placer sexual de las mujeres.
La existencia de diferentes mandatos sociales, culturales y religiosos, conduce a diferentes interrogantes ¿dónde queda la real y verdadera sexualidad de las mujeres? ¿Dónde la fisiología o la necesidad biológica son tapadas por la necesidad de aceptación social?, ¿Cómo los mandatos sociales repercuten en la respuesta sexual y se naturaliza el comportamiento sexual diferente para hombres y mujeres?
Socialmente el cuerpo femenino ha sido una construcción histórica que incluye una serie de creencias de inferioridad hacia la mujer. La sexualidad de las mujeres es vivida en forma diferente que la de los hombres, con esto no se quiere decir que se pueda sentir diferente respecto a sensaciones como la atracción, el deseo, la excitación o el orgasmo, sin embargo, los permisos sociales para vivir y disfrutar de las sensaciones y el placer no son los mismos, lo que hace la diferencia de cómo se vive y cómo se permite manifestarse.
Las mujeres aprenden a expresar con su cuerpo el deseo y la seducción, el cuerpo de la mujer sirve para mostrar una forma de atraer y ser reconocida, adquiriendo este aprendizaje de la sociedad, la cultura, lo que los medios de comunicación le dictan, es un proceso que se va dando desde muy temprana infancia al ser vestidas, peinadas, adornadas, para buscar la aceptación social partiendo del físico, marcando reglas de comportamiento a través de prohibiciones y permisos.
El erotismo femenino está puesto en la globalidad, a diferencia del varón que está puesto en la genitalidad, esto es un aprendizaje socio-cultural que lleva a percibir las sensaciones corporales de diferente manera, si la mujer no se siente deseada y amada, su esfuerzo renovado de seducción sufre de decepción y tiene entonces una sensación de vacío, de inutilidad, de desesperación. El erotismo femenino llega a tal grado de globalidad que hasta la preparación de la casa forma parte integrante del acto de atraer y seducir.
Para poder entender, vivir y gozar una sexualidad plena, es importante que las mujeres entiendan y asuman que el placer nadie lo otorga, el placer es personal y puede compartirse con quien ellas quieran. Para reconocer el placer requiere de un autoconocimiento, disponibilidad y autodeterminación.
El autoconocimiento para el placer radica en algo tan elemental como conocer el propio cuerpo. A pesar de no ser tan sencillo es factible con ayuda de un espejo. Conocer los diferentes colores, textura, olores, consistencia e incorporar las sensaciones que da cada uno de sus elementos en su percepción. Posteriormente aprender diversas formas de estimularlos, conocer el propio mapa erótico y no el que el varón decida o haya aprendido con otras mujeres o en la pornografía, sino el mapa erótico personal. La mujer debe responsabilizarse de su propia sexualidad.
La disponibilidad es poderse dar el tiempo para sí misma y no pensar y darles el tiempo a los demás en labores que no necesariamente le tienen que corresponder a ella por el hecho de ser mujer. La autodeterminación se refiere a tener en cuenta las propias ganas y deseo sexual y no dejarse presionar o influenciar por el temor a perder o herir a la pareja o a no pertenecer a un grupo determinado.
Es por ello que la masturbación, permite a la mujer asumir el placer erótico como propio, saber cómo encontrarlo y buscarlo dentro de sí misma, no tendrá necesidad de fingir orgasmos e iniciará un nuevo modelo de sexualidad, sin tener que repetir estereotipos y roles sexuales heredados de cientos de generaciones atrás.
Si las mujeres llevan a cabo cambios en su sexualidad, hombres y mujeres gozarían de beneficios, pues al hombre se le quitaría una gran responsabilidad de ser el “dador del placer” que es una carga muy fuerte pues siempre tiene que estar dispuesto y mostrar una erección lo suficientemente firme y además duradera, situación que no siempre es fácil (Bejar, 2006).
LA MASTURBACIÓN PRESENTE EN TODAS LAS ETAPAS

En casi todo el mundo, la masturbación es una práctica aprobada o tolerada en los bebés y niños pequeños, tolerada o levemente condenada en los adolescentes, pero ridiculizada o condenada en los adultos. Se considera que la masturbación desempeña un papel esencial en la evolución del sistema de respuesta sexual de los seres humanos durante la infancia, la niñez y la adolescencia, y es estimulante y beneficiosa para los adultos.
Tomando en cuenta lo anterior, durante la infancia y la niñez, aprenden rápidamente que tocarse los órganos sexuales producen placer, aunque no poseen fantasías sexuales, lo que buscan es sentir satisfacción al frotar sus genitales, la falta de fantasías distingue la actividad del autoerotismo del niño a la práctica adulta de la masturbación.
A medida que avanza el tiempo, durante la adolescencia desarrollan un fuerte sentido de sí mismos y procuran saber cómo funciona su organismo, incluyendo el funcionamiento sexual. Durante esta etapa las mujeres adquieren conciencia sobre su potencial erótico. Las fantasías sexuales se tornan más frecuentes y explícitas durante la adolescencia, ya que desarrollan mayor curiosidad, preocupación y hasta ansiedad con relación a la masturbación, a medida que adquiere mayor conciencia sexual. Se necesita durante esta etapa, información que la masturbación se debe experimentar en un contexto seguro y controlado, en el que no se creen situaciones embarazosas.
La masturbación puede servir como preparación para las relaciones sexuales adultas y maduras con una pareja, pero también puede proporcionar a las personas maduras una fuente de placer y satisfacción sin tener en cuenta su edad. El hecho de que se realicen estas prácticas sexuales no indica fracaso sexual por falta de capacidad para encontrar una pareja sexual o que la masturbación es una conducta exhibida solamente por las personas que no tienen pareja o se privan de la vida sexual por otro motivo.
Las principales razones por las que mujeres, se masturban son para aliviar tensión, obtener placer físico, obtener placer sexual cuando la pareja no está disponible y como forma de relajación, puede servir como fuente principal de expresión sexual.
BENEFICIOS DE LA MASTURBACIÓN

La masturbación puede ser beneficiosa para la salud física, emocional y sexual, así como también para el bienestar de las relaciones con las demás personas.
– Aliviar el estrés y tensión sexual.
– Proporcionar placer sexual e intimidad antes de que la pareja esté lista para las relaciones vaginales, anales u orales.
– Funcionar como una forma de relaciones seguras o relaciones sin penetración reduciendo el riesgo de enfermedades de transmisión sexual o embarazos no deseados.
– Proporcionar placer a las mujeres que no tienen parejas.
– Suministra a las personas las oportunidad de aprender cómo desean ser tocadas y estimuladas.
– Fortalece el tono muscular en la zona pélvica reduciendo la posibilidad de pérdida involuntaria de orina y prolapso genital.
– Estimula la producción de endorfina, permitiendo un mejor metabolismo del oxígeno y un funcionamiento celular más eficiente.
– Mejora la autoestima y permite mejores niveles de satisfacción.
DISCUSIÓN

A pesar de los beneficios de la masturbación, muchas mujeres continúan sintiendo culpa o vergüenza con relación a esta práctica. La mayoría de mujeres que se masturban tienen sentimientos encontrados con respecto a proporcionarse placer así mismas. Si bien la masturbación es la forma más segura de gozar del sexo, los sentimientos negativos que están asociados con esta práctica pueden perjudicar la salud y el bienestar personal. Aunque se han desacreditado la mayoría de los mitos relacionados con la masturbación, el estigma continúa y muchos se preocupan por masturbarse demasiado. En general, no existe la masturbación excesiva, salvo que resulte sintomático de trastornos obsesivo compulsivos.
Las conductas llevadas a cabo para evitar o para reducir la ansiedad y el estrés, incluyendo la masturbación, no se consideran sintomáticas de un trastorno salvo que interfieran con la vida diaria, personal y/o profesional de una persona y le impidan el cumplimiento de sus compromisos y responsabilidades.
Las personas que tienen sentimientos positivos con respecto a su cuerpo, el sexo y la masturbación tienen mayores probabilidades de protegerse contra las enfermedades de transmisión sexual, los embarazos no deseados y el abuso sexual. Una de las formas más importantes de aprender sobre la sexualidad es a través de la masturbación. Todos tienen el deseo natural de conocer su cuerpo. Se aprende de la propia experiencia con el cuerpo y la mente lo que les gusta, lo que no gusta, cuándo y cómo les gusta que los toquen, lo que desmotiva y lo que los excita. La masturbación es la forma más común de disfrutar del sexo. Puede favorecer la salud física, mental y sexual. Al aumentar el conocimiento sobre las preferencias sexuales, posibilidades y limitaciones personales, la masturbación puede prepararnos para realizar opciones sexuales más convenientes y responsables.

VITA
MEDICO CIRUJANO
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BIBLIOGRAFIA

Béjar, S. (2006). Tu Sexo es aún más tuyo. España: Editorial Planeta.
Kinsey, A.C., Pomery, W.B., Martin,C. E., & Gebhard, P.H. (1998 [reimpresión del original de 1953]) Sexual Behavior in the Human Female. Bloomington: Indiana University Press
Mc Cary J. Sexualidad humana, factores fisiológicos y psicológicos de la conducta sexual. México: Manual Moderno, 1983.
Sierra, J.C., Perla, F., & Gutiérrez-Quintanilla, R. (2010). Actitud hacia la masturbación en adolescentes: propiedades psicométricas de la versión española del Attitudes Toward Masturbation Inventory. Universitas Psychologica, 9 (2), 531-542.
Stengers, Jean & Anne Van Neck. (2001) Masturbation: TheHistory of a Great Terror. New York, NY: Palgrave/St.Martins

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